El concepto de paz territorial no tiene mucho que ofrecer al asentamiento informal de La Primavera | Photo: Max Baum

La paz territorial en Colombia: No es sólo una cuestión rural

En el marco de las negociaciones de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla FARC-EP, que culminaron en un histórico acuerdo de paz a finales de 2016, la dimensión territorial del conflicto violento fue conceptualizada por primera vez como un problema central. Desde entonces, en Colombia se ha hablado del desafío de establecer una paz territorial. La idea básica es que la paz debe construirse desde abajo, en espacios locales concretos, y en procesos participativos. En este contexto, el concepto de paz territorial genera una serie de interrogantes. Este artículo analiza un punto ciego central: la importancia de las áreas metropolitanas en los que se encuentran numerosas víctimas del conflicto y que hasta ahora han recibido poca atención en el debate sobre la paz territorial. A partir del ejemplo del asentamiento informal La Primavera, cerca de la ciudad de Medellín; se elaboran algunas dinámicas importantes que son centrales para la construcción de la paz territorial en espacios urbanos.

Este post también está disponible en inglés: Territorial peace in Colombia: Not just a rural issue

El concepto oficial de paz territorial

El término paz territorial se popularizó en medio de las negociaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC-EP. Sergio Jaramillo, ex enviado especial para la paz del gobierno colombiano, fue el primero en plantear la cuestión en 2014 en las negociaciones. Su interpretación de la paz territorial representa al gobierno colombiano del presidente Santos (2010-2018).  En este sentido el conflicto colombiano está, estrechamente ligado a la ausencia de instituciones estatales que hayan favorecido el desarrollo del conflicto, particularmente en las zonas rurales del país. Por lo tanto, se necesitan instituciones, prácticas y normas sólidas que surjan de una nueva alianza entre el estado y las comunidades locales constituidas por el estado. Para lograrlo, la población civil de los territorios debe involucrarse a través de procesos participativos, de manera que se puedan tomar en cuenta las características y las necesidades locales específicas. En el futuro, este enfoque debe garantizar los derechos de los habitantes y, en particular, de las víctimas del conflicto armado; facilitando lograr la paz territorial.

Hablar de paz territorial durante el gobierno de Santos, se refiere a las zonas rurales. Lo mismo se aplica al tratado de paz con las FARC-EP. La división espacial implica una distinción entre los territorios más afectados, todos ellos situados en el campo, y el resto del país; es decir, las zonas urbanas, debido a que son difíciles de separar de las lógicas rurales del conflicto por la dinámica de expulsión. Esta diferenciación implica una comprensión del espacio que no es relacional; más bien, es una idea de los espacios como contenedores. Así que hay un interior y un exterior. Dentro de los territorios rurales afectados, se supone la ausencia de instituciones y la abundancia de conflictos bélicos. En este sentido, las personas en los territorios aparecen como meros receptores o víctimas del conflicto, quienes, por falta de presencia estatal, no tienen instituciones a través de las cuales se regulen las interacciones sociales, políticas, culturales y económicas. Este vacío institucional proyectado en los territorios rurales debe ahora ser llenado por el Estado. A parte del gobierno de Santos y el tratado de paz con las FARC-EP, los análisis académicos de la paz territorial también se refieren principalmente a las regiones rurales (ver Daniels Puello y Ruano Jiménez).

Asentamiento La Primavera – Una perspectiva urbana de la paz territorial

El debate sobre la paz territorial se centra entonces principalmente en aquellos lugares que se han convertido en el punto de partida para la expulsión y la huida. En particular, áreas metropolitanas como el Valle de Aburrá, cuyo centro es la ciudad de Medellín; se transformaron a partir de la década de 1980 en lugares de refugio para personas y familias desplazadas de todo el país (Jaramillo, Sánchez y Villa, 2004. 30 p). En consecuencia, Medellín con sus autoridades de planificación ordenaron la incorporación de varios asentamientos informales. Sin embargo, estas medidas no frenaron el fenómeno migratorio, que se intensificó en la década de 1990, especialmente debido a los desplazados del Urabá, el Chocó y el norte de Antioquia (Jaramillo, Sánchez y Villa, 2004. 33-34 p).  En efecto se hace obvio que la expulsión ocasionada por el conflicto armado jugó un papel decisivo en la formación de asentamientos informales no sólo en Medellín, sino en otras ciudades de Colombia y en sus áreas metropolitanas. No obstante, poco se sabe sobre las ideas de paz territorial de las comunidades informales en las zonas urbanas del país.

El asentamiento informal La Primavera, forma parte del municipio de Barbosa ubicado también en el área metropolitana del Valle de Aburrá. Es un asentamiento de éste tipo y es, en cierto sentido, un producto indirecto del conflicto armado. La Primavera fue el punto final de la expulsión y se convirtió en un lugar de refugio de la guerra, en su mayoría para las personas desplazadas en repetidas ocasiones. Con el paso de los años la comunidad ha crecido y se ha consolidado, al punto de tener hoy familias con una tercera generación (Corporación Región, 2018. 6 p). El proyecto de infraestructura “Tren de Cercanías de Antioquia” enfrenta a la comunidad repetidamente con el peligro de ser desplazada. La construcción está programada para comenzar en 2020 (la ONG Corporación Región demuestra la situación de la comunidad en un breve documental de 2017).

Pero ¿qué significa la paz territorial para las personas, en su mayoría oficialmente reconocidas como “víctimas” del conflicto?; que, como en muchas de las grandes ciudades y áreas metropolitanas de Colombia viven en la informalidad permanente. Es el caso del asentamiento La Primavera realmente amenazado de forma aguda por esta situación y por la política urbana que la acompaña. Incidentes similares en el área metropolitana de Medellín (La Paralela y Nuevo Jerusalén) han demostrado que un reasentamiento colectivo por parte de las autoridades responsables es improbable y que la asunción temporal de los costos de alquiler en el mercado formal de la vivienda se limita, en el mejor de los casos, a tres meses. Por lo tanto, no se puede esperar una solución definitiva a la cuestión de la vivienda. Se debe tener en cuenta que muchos de los residentes intentaron encontrar un alojamiento asequible en Medellín antes de llegar a La Primavera, pero esto no fue posible por los costos de alquiler.

A través, del trabajo empírico del autor, entre agosto y octubre de 2018, se determinaron inductivamente las atribuciones de sentido a la paz y al territorio en la comunidad para aprender sobre la paz territorial desde esta perspectiva específica. Mirando el territorio de La Primavera, éste se ha construido desde abajo, tanto material como socialmente; por medio del ejercicio y del desarrollo de prácticas y normas sociales. La convivencia comunal y solidaria de los habitantes es fundamental para la existencia e importancia del territorio. Esto resulta en un fuerte tejido social que brinda seguridad e identidad a sus residentes. Estas dinámicas sociales también reflejan el carácter procesual, continuo y no estático del territorio. Además, los residentes se han resistido continuamente; partiendo de la expulsión de sus hogares, pasando por la exclusión de territorios formalizados y territorios urbanos informales, hasta la producción de su propio territorio y alojamiento, los residentes se han resistido. Estas experiencias se inscriben también en el territorio en el que viven hoy.

La paz se construye desde la perspectiva de la comunidad a través de procesos colectivos, solidarios e independientes en el territorio. La red comunitaria y solidaria creada en La Primavera ha reconstruido hasta cierto punto la paz de cada uno de los miembros de la comunidad (El periódico El Espectador, también reporta observaciones similares sobre la población desplazada en asentamientos urbanos informales). En este contexto, La Primavera, a pesar de todas sus dificultades y riesgos ambientales, es descrita por sus habitantes como un territorio de paz que se basa en el ejercicio continuo de normas y prácticas sociales que consisten básicamente en una convivencia productiva y solidaria de la comunidad. La integridad de la comunidad, así como la posibilidad de practicar esas normas y prácticas, son de importancia central para la construcción continua del territorio y para la construcción de la paz de la comunidad.

Para los habitantes de La Primavera, los procesos del devenir y de la apropiación del territorio y la producción asociada del territorio por parte de los habitantes de la comunidad van de la mano con la construcción de la paz. La paz se construye así por medio de la producción y apropiación del territorio. Si la comunidad es expulsada de nuevo, pierde su comunidad, que está ligada a un territorio colectivo y, en consecuencia, también la posibilidad de organizarse colectiva e independientemente, es decir, de seguir construyendo su paz. Esta centralidad de un territorio colectivo en la vida de la comunidad es lo que caracteriza a La Primavera y sus dinámicas socioespaciales y territoriales.

Hoy La Primavera, debido a la informalidad e ilegalidad de su asentamiento, está gravemente amenazado por influencias que se encuentran fuera de la comunidad. Así, los habitantes luchan actualmente contra la estigmatización, la discriminación, la exclusión política y, en concreto, contra una nueva expulsión de su territorio. Esto acompañado de una amenaza creciente para el tejido social de la comunidad, puesto que, la amenaza de una nueva victimización provoca desconfianza en un proceso de paz y en los políticos responsables; disminuyendo la participación política a nivel de la comunidad. De esta forma se pone en peligro la convivencia y la paz territorial de la comunidad en construcción.

Otros problemas fundamentales, además de las graves amenazas anteriormente mencionadas, son la falta de recursos económicos, la vulnerabilidad de los residentes y la falta de un alojamiento seguro debido a la experiencia de expulsión. Muchas de las vulnerabilidades y pérdidas causadas por el desplazamiento forzado fueron reducidas y reconstruidas por la comunidad por sus propios esfuerzos. Igualmente, las políticas nacionales de consolidación de la paz deben reconocer estos esfuerzos y logros locales tanto en el campo como en las áreas metropolitanas y las ciudades; utilizando su potencial para la construcción de la paz territorial.

En cuanto al asentamiento La Primavera, se debe permitir la construcción continua de su paz territorial. Desde la perspectiva de los habitantes, esta posibilidad sería proporcionada por un territorio formalizado, de propiedad colectiva y libre de cualquier riesgo a la vida y la permanencia. En los territorios de las áreas metropolitanas y en las grandes ciudades se hace urgente una estrategia sensible y solidaria para legitimar y reconocer formalmente los asentamientos creados por los desplazamientos forzados y de acompañamiento en sus procesos específicos. Sin esta estrategia, la necesaria construcción colectiva e independiente de la paz territorial en los espacios urbanos se verá obstaculizada y cabalmente frenada.

El autor agradece a la comunidad de La Primavera y a la Corporación Región y desea resaltar que es un privilegio haber escrito este artículo.

Fuentes:

-Jaramillo, A. A. Sánchez y M. Villa (2004): Miedo y Desplazamiento. Experiencias y Percepciones. Medellín (Corporación Región).

-Corporación Región (2018): Algunas consideraciones sobre la problemática del asentamiento La Primavera. Municipio Barbosa Antioquia. Medellín (Corporación Región).

Max Baum

Max Baum

Max Baum did an internship in PRIF’s „Intrastate Conflict” research department. He holds a BA in human geography and political science and his research interests focus on local conflict transformation and local peace building, migration, gender, and urban processes.

Max Baum

Max Baum did an internship in PRIF’s „Intrastate Conflict” research department. He holds a BA in human geography and political science and his research interests focus on local conflict transformation and local peace building, migration, gender, and urban processes.

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